jueves, 6 de septiembre de 2007

Historia del periodismo mexicano

1. Origen del periodismo mexicano
Es verdad que no se puede conservar de modo perfecto y absoluto la historia, si no se consigna por escrito. Es conocido que nuestros primeros pueblos no tuvieron escritura propiamente dicha, sino que se valían de la jeroglífica; siendo estos signos gráficos los que sirvieron para el recuerdo y la fecha de los sucesos, ayudados con la tradición de narrar oralmente, pues siempre se cuidó en las escuelas de los templos de instruir en ellos a la juventud, a fin de guardar viva la historia que iba pasando de generación en generación.


2. La conquista
La llegada de los españoles conquistadores a las nuevas tierras, mejor conocidas como Nueva España, fue lo que comenzó la tradición de escribir lo que sucedió en éstas.

Los pobladores de este Nuevo Mundo descubrieron a su vez la existencia de hombres blancos y barbados que llegan por el camino del sol y que de una manera legendaria, más o menos divinizada, ya habían intuido mitificándolos con sus nombres concretos según los distintos grupo étnicos siendo Quetzalcóatl por los aztecas.

El 13 de agosto de 1521, Tenochtitlán cayó bajo el poder de cuatroscientos cincuenta españoles comandados por Hernán Cortes y tan sólo tres años más tarde, en 1524, surgen los pregoneros de la nueva colonia. “Verdaderos predecesores del actual periodista, porque al fin y al cabo, y aunque fuera de manera primitiva, informaban a la comunidad de las medidas tomadas por el Ayuntamiento, mismas que debían obedecerse. Y esto en sí, constituyó ya una fuente de conocimiento e información popular. (Caloca, 2003: 124)

Dentro de la labor de pregoneros de la Nueva España destacaron Francisco González, Esteban Vicente Urbina, Juan Montilla, Hernando Díaz, Juan González y Hernando Armijo, quienes en su mayoría fueron designados por Hernán Cortés (1524- 1535).

Importante saber que en ésta época, entre 1519 y 1526, Hernán Cortés envió a Carlos Quinto sus cartas de relación.


3. El periodismo en la Nueva España
Francisco González es quien es considerado como el primer pregonero oficial de la Nueva España, en tiempos del Ayuntamiento de 1524, en el que se tuvo a Hernán Cortés como gobernador y capitán general de la Nueva España.

La imprenta se introdujo en América y “pruebas documentales citan que el 10 de junio de 1539 se formalizó el convenio entre el impresor sevillano Juan Cromberger y Juan Pablos, siendo éste último quien regenteó la primera imprenta de la Nueva España”.

En ese mismo año apareció el primer libro impreso en América que se conoce La breve y compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana. La escala espiritual para subir al cielo, de Juan Clímaco.

“De esta forma, las hojas volantes o papeles sueltos informativos, que en Europa tenían una tradición que arranca desde el siglo XV, empezaron a circular en la nueva España dos años después de la fundación de la imprenta, puesto que la más antigua que se conoce data del 10 de septiembre de 1541. Estos impresos recibían indistintamente los nombres de relaciones, nuevas, noticias, sucesos o traslados, mismo que han sido considerados por los historiadores del periodismo como germen del periodismo, aunque hayan carecido de periocidad. “ (Caloca, 2003: 127)

El 8 de mayo de 1541 se publicó en México un folleto llamado Relación del espantable terremoto que ahora nuevamente ha acontecido en las Indias en una ciudad llamada Guatemala. Es caso de grande admiración y de grande ejemplo para que todos nos encomendemos apercibidos para cuando Dios fuese servidos de llamarnos, que en realidad era un reportaje escrito por Francisco Rodríguez en el que no solamente daba cifra de muertos, heridos y daños materiales sino que comentaba algunos hechos atribuyéndoselos al demonio.

El único ejemplar de la Relación del terremoto de 1541 “se conserva en la Biblioteca Nacional de Guatemala, y una copia fotostática del mismo, en la Hemeroteca Nacional de México”. (Reed, 2002: 44)

Empezaron a surgir las gacetas precisamente con la Gaceta General de sucesos de 1622. “Las notas que se incluyeron en esta publicación daban mayor importancia a las noticias que ocurrían en los Reinos de España, Portugal que a lo que sucedía en la misma colonia. Para poder enterarse de lo que sucedía localmente
Se recurrió a los edictos, bandos y pasquines. Publicaciones cortas y sin carácter periodístico”. (Reed, 2002: 52)

En 1667 se introduce una modificación que consiste en numerar las gacetas, confiriéndolas así cierto carácter de serie, y aproximándolas a la periodicidad. Primera Gazeta del aviso de 15 de julio (de 1677); 2ª. Gazeta y 3ª. (1679); Primera y segunda gaceta, sobre un terremoto (sin fecha); Gazeta 1ª. de Enero de 1686; Gazeta de Noviembre y Diciembre de 1686; Gazeta núm. 4 (de 1687).

También las relaciones de fines de siglo tiene ya cierta regularidad: Relación de noticias, septiembre y octubre de 1692, Relación de junio de 1693, Relación de marzo, mayo y octubre de 1699.

“Sin embargo, correspondió a Juan Ignacio de Castorena y Ursúa iniciar el periodismo regular en Nueva España al fundar, en enero de 1722, La Gaceta de México y noticias de Nueva España de la cual sólo aparecieron seis números mensuales con el pie de imprenta de la viuda de Miguel Rivera Calderón, en la calle del Empedradillo”. (Caloca, 2003:130)

Al desaparecer la Gaceta de México, el padre Castorena, es otra publicación mensual del mismo estilo e igual denominación la que la suple y es fundada por el padre Juan Francisco Sahagún de Arévalo.

“Dicha Gaceta cubrió los años de 1728 a 1742, incluso con una interrupción de dos años, provocada por la carestía de papel. Consta en total de 157 números, que en conjunto ocupan 1241 páginas. Adoptó desde enero de 1742 el nombre de Mercurio de México.” (Caloca, 2003: 131)

+A esta le siguió “El Mercurio Volante, publicación de carácter científico, dirigido por Bartoloche, con periocidad mensual; el primer Mercurio, corresponde a enero de 1742. “

La tercera Gaceta de México, fundada por el impresor Manual Antonio Valdés, apareció el 14 de enero de 1784, y con el mismo nombre circuló hasta el 27 de diciembre de 1809. El 2 de enero de 1810 se transformó en Gaceta del Gobierno de México para concluir con el virreinato, el 29 de septiembre de 1821.

En 1805 el periodista e historiador mexicano Carlos María de Bustamante, y el alcalde de la Real Audiencia, Jacobo de Villarrutia, solicitaron del virrey Iturrigaray, permiso para fundar el primer periódico cotidiano de la Nueva España.

“El Diario de México tuvo una duración de cerca de 12 años, ya que apareció ininterrupidamente desde el 1 de octubre de 1805 hasta el 4 de enero de 1817, y comprendió dos épocas, la segunda de las cuales empezó, sin solución de continuidad, el 20 de diciembre de 1812.” (Caloca, 2003: 133)

Antecedentes del periodismo humorístico

Tanto en los inmediatos años siguientes a la conquista de Tenochtitlán, como en la época virreinal y aún en el México independiente, dimes y diretes en forma de pasquines fueron hechos públicos subrepticiamente por gente deseosa de plasmar un elogio o una censura.

La manera en que aparecieron tales manifestaciones humorísticas fuer cuando recién finalizada la conquista Hernán Cortés sometió a tormento a Cuauhtémoc. Se decía él había ocultado el oro y que había forzado al emperador azteca a no revelar a nadie más el lugar donde se hallaba. Poco a poco las murmuraciones fueron subiendo de tono y fue entonces cuando empezaron a aparecer escritas ciertas manifestaciones de descontento por la supuesta burla de que se decían víctimas varios grupos.

En los albores del siglo XIX (1803) los anónimos y pasquines florecieron grandemente , dado el odio existente entre españoles y criollos, que llegaron a insultarse gravísimamente. Tratando de poner coto a tan inusitada competencia de injurias, el Virrey expidió un bando prohibiendo la fijación de anónimos en las calles.

La gracia y la picardía propias de los habitantes de la Nueva España puede apreciarse cómo hasta algunos gobernantes. Todos ellos fueron los dignísimos antecesores de los punzantes e irónicos periodistas del siglo XIX, XX y XXI


4. Época insurgente, un periodismo de lucha

En la historia del periodismo mexicano aparece por primera vez la prensa de combate, divulgadora de ideas políticas, en la época de la revolución de independencia. En ese tiempo fueron editados numerosos periódicos, pero una gran cantidad de esas publicaciones desaparecieron por distintas causas.

“En el desarrollo de éste fenómeno puede advertirse dos etapas fundamentales: la primera, propiamente insurgente, que va de 1810 a 1820, y la segunda, que comprende el año de 1821, correspondiente a la culminación de la guerra, con una orientación muy diversa y aun contraria a aquélla.” (Caloca, 2003: 134)

Miguel Hidalgo y Costilla, en el ambiente independista fundó el primer periódico insurgente, El Despertador Americano, que apareció el 20 de diciembre de 1810, en la ciudad de Guadalajara, impreso por Fructuoso Romero y dirigido por el doctor José Francisco Severo Maldonado.

Este periódico de escasa vida (siete números ordinarios y extraordinarios), apareció por última vez el 17 de enero de 1811, tenía un tiraje de dos mil ejemplares.

“El gobierno para contraatacar a este medio de información, editó La Gaceta del Gobierno de México, El Centinela contra los Seductores y El Español; a la vez que se dictaron severas medidas en contra de los redactores y lectores de la prensa insurgente.” (Reed, 2002: 109)

“Con el fin de dar a conocer los intereses y la justicia del movimiento insurgente y las circunstancias en que se desarrollaban los planos rebeldes, se publicó El Ilustrador Nacional en Sultepec, el 11 de abril de 1812, bajo la dirección del doctor José María Cos. De tendencia popular se publicaron 36 números ordinarios y tres extraordinarios, el último el 16 de mayo de 1812.” (Caloca, 2003: 135)

Con la promulgación de la Constitución de Cádiz el 5 de octubre de 1821 se consagró la libertad de prensa y fue entonces cuando surgieron dos publicaciones más al sentirse la gente alentada con la lucha. El Juguetillo de Bustamante y El Pensador Mexicano , de José Joaquín Fernández de Lizardi.

Dada la abundancia de material informativo, el virrey Venegas suspendió la libertad de imprenta el 5 de diciembre de 1821 y se desató una persecución en contra de algunos periodistas, entre ellos Fernández de Lizardi, a quien mandó encarcelar.


5. Periodismo de independencia
“La consumación de la independencia abrió para el periodismo mexicano una etapa cuyas características generales se mantuvieron, más o menos invariables hasta el advenimiento de la prensa industrial.” (Reed, 2002: 127)

Se publicaba en la ciudad de México el Diario de la Soberana Junta Gubernativa del Imperio Mexicano, confeccionado por don Alejandro Valdés y Téllez Girón; a su debido tiempo se transformó en Gaceta Imperial de México ( 2 de octubre de1821) y el taller de Valdés adoptó el nombre de Imprenta Imperial.

Otras publicaciones que aparecieron en esta época fueron La Avispa de Chilpancingo (1821-1822), El Sol y El Oriente de Jalapa.

Iturbide al reconocer el gran poder que ejercía la prensa en la opinión del pueblo ordenó publicar la edición de El Mexicano Independiente, medio por el cual se dio a conocer El plan de Iguala.

Una nueva etapa de represión para el periodismo surgió durante el imperio de Iturbide y es entonces cuando se crearon diarios que apoyaban los ideales de éste encontrando así entre estas publicaciones La Gaceta Imperial de México y El farol del Imperio Mexicano o Miscelánea Política.

El doctor José María Luis Mora publicó su Semanario Político y Literario, escrito con moderación dentro de los principios del liberalismo para contrarrestar un poco lo que sucedía con el otro lado de la situación.

Con el gobierno del primer presidente, Guadalupe Victoria, relativamente existió una libertad de prensa. Las publicaciones que se pueden mencionar de este periodo son El Sol (reapareció el 15 de junio de 1823), el Indicador Federal, la Gaceta del Supremo Gobierno de la Federación y publicaciones de los yorkinos como El Correo de la Federación y El Amigo del Pueblo.

En 1826, año de elecciones, retornó la hostilidad contra la prensa, agravado con el regreso al poder de Vicente Guerrero, quién trató de limitar la libertad de prensa por medio de varios decretos.


6. La República reformista
En esta época se dio la Reforma, movimiento que separó a la Iglesia y al Estado en México y es precisamente cuando “los periódicos que reaparecen en la capital después de una interrupción determinada por la presencia de las tropas estadunidenses, presentan un programa completo de reformas, incluidas la del ejército, el clero y la burocracia”; el reajuste del sistema hacendario y la depuración de la administración de justicia” (Reed, 2002: 171)

El Demócrata reflejó lo que se vivía en el país al oponerse abiertamente al gobierno del Aristía y precisamente este periódico sentó las bases para la modificación de las Leyes de Reforma con la contribución de todos los diarios y El Monitor Republicano.

Las campañas reformistas de los periódicos capitalinos encontraron eco en la joven y floreciente prensa liberal del interior de la república, en la que se observó notable unidad de propósitos, a pesar de las inevitables diferencias del matiz político.

Con la renuncia de Aristía en 1853 y SantaAnna tomando el poder todo se redujo a un simple periódico, El Universal que puede ser considerado como el órgano de la dictadura de aquel momento.

Otro rasgo característico de la prensa en estos previos a la invasión francesa es el auge de la pequeña prensa de carácter satírico, frecuentemente ilustrada.

“El principal ejemplar, uno de los mejores en la historia del periodismo satírico en México, fue La Orquesta, que apareció el 1 de marzo de 1861.” (Caloca, 2003: 149)


7. El Porfiriato
En el año de 1868 se vio un importante renacimiento literario de México, íntimamente relacionado con el desarrollo de la prensa. Se establecieron periódicos, se formaron sociedades literarias y se celebraban sesiones en que se leían poesías, artículos en prosa y discursos, ante un público entusiasta.

Juárez falleció y Díaz aspiraba a la presidencia de la república. Poco esperó para conseguirla, ya que luego de algunos enfrentamientos armados con las fuerzas del primer mandatario, Lerdo de Tejada y con José María Iglesias, titular de la Suprema Corte de Justicia (1876), el Partido Militar, que él dirigió, conquistó la presidencia de la república para el periodo 1876 – 1880.

Varias corriente oposionistas aparecieron y se iniciaron en aquel momento una serie de conspiraciones y rebeliones armadas. Todos esos brotes, por su falta de organización y de coherencia, fueron fácilmente reprimidos.

El obstáculo que la vigilancia periodística significó para los actos de un gobierno con tendencias dictatoriales condujo a la enemistad profunda entre los ideólogos de la prensa y los dueños del poder administrativo.

“La prensa porfirista proclamó la paz y reprobó las tendencias revolucionarias de ciertas banderías liberales como contrarias al orden que debía reinar en el país al arribar a su estadio final evolutivo.” (Caloca, 2003: 153)

Colaborar con el gobierno en su labor de regeneración y alejar del pueblo toda idea revolucionaria se volvió la función principal de la prensa.

El Nacional, La Prensa, La Reforma y El Diario del Hogar son periódicos que aparecen en este periodo. El Diario del Hogar (1883 –1912), que dirigía Filomeno Mata, sufrió grandes represalias del gobierno y su editor fue encarcelado en San Juan de Ulúa.

En 1885 se inició la deserción de los liberales tuxtepecanos que habían apoyado la causa porfirista, para entonces sumarse a las filas de la oposición. En este año aparece El Hijo del Ahuizote, fundado por Daniel Cabrera, semanario con caricaturas que expresaba su amargura por haber apoyado las revueltas militaristas de Porfirio Díaz.

El Correo del Lunes, de Adolfo Carrillo, fue un periódico destinado a mal hablar del gobierno siendo que esto provocó el destierro del editor de esta publicación.

“El gobierno fortaleció sus filas con la aparición de El Partido Liberal, fundado en febrero de 1885 por José Vicente Villada. Por estos años se opera la aparición de la prensa concebida como empresa y empezó el abaratamiento y popularización real del periódico” (Caloca, 2003: 155)

“La capital mexicana vio nacer así Revista Universal, El Recopilador, Ilustración Espírita, La Gaceta política –que sólo vivió un año-; La Sociedad Católica, del eminente conservador don Ignacio Aguilar y Marocho, El Correo de México –redactado por los liberales Guillermo Prieto-; La Guirnalda de don Santiago Sierra, El Seminario y La Vida en México.

En julio de 1888, Rafael Reyes Spíndola fundó El Universal.

El Imparcial llegó el 13 de septiembre de 1896 e impresionó por su tiraje de 50 mil ejemplares al igual que por su costo de sólo un centavo que en aquel entonces representaba la cuarta parte de lo que se pagaba por cualquier otro periódico. Más de la mitad de sus páginas se llenaban de elogias para el presidente Díaz, así como para su esposa, Carmen Romero Rubio.

El porfiriato terminó y lo construido a lo largo de esta dictadura, se fue disolviendo poco a poco, a medida que esta dictadura perdió fuerza por la edad avanzada del dictador. La gente que se encontraba a su alrededor esperaba su muerte, pero fue el 31 de mayo de 1911 cuando Porfirio Díaz zarpó de Veracruz en el Ipiranga para nunca volver.


8. La Revolución
La caída de la dictadura porfirista tuvo efectos inmediatos en el periodismo político, ya que determinó la vuelta temporal de la libertad de expresión.

Con el gobierno de Madero surgieron también infinidad de periódicos, que de elogios al presidente pasaron a despiadados ataques.

Los periódicos que surgieron contra Madero fueron El Colmillo Público, La Sátira y Gil Blas al igual que Multicolor, donde siempre existía una caricatura que satirizaba a Madero.

El presidente Madero en 1912 expulsó del país al director de Multicolor, acusándolo de haberse entrometido en asuntos políticos internos, siendo extranjero. “Además Madero mandó apalear al caricaturista Ernesto García Cabral y ordenó que fuera abofeteado en público Nemesio García Naranjo, amén de encarcelar a los periodistas José Garrido Alfaro, Ignacio Montes de Oca, José Otero y Mariano Duque, acusados de ultrajar al primer magistrado. “ (Caloca, 2003: 167)

Después del asesinato de Madero, con la subida al poder del general Victoriano Huerta, la situación de la prensa independiente se volvió más difícil.

Se premiaba con cuantiosas subvenciones y a veces con simples banquetes a los que hablaban bien del nuevo gobierno.

Carranza como Porfirio Díaz, Madero y Huerta tuvo periódico leales entre los que destacaban El Pueblo, El Demócrata y Rip Rip.

El 18 de marzo de 1917 apareció El Excélsior, dirigido por Rafael Alducín, y cuyo nombre, que ya había sido adoptado por dos periódicos anteriormente, lo sugirió el poeta José de Jesús Nuñez y Domínguez.

La línea que siguió la prensa nueva era la de vigilar el camino de México Nuevo. “De los 25 diarios que para 1918 habían en la ciudad de México, sólo quedaron dos: El Universla y El Excélsior.” (Caloca, 2003: 171)


9. Inicios del siglo XX
“Jurada la Constitución del 5 de febrero de 1917 en Querétaro, se garantizó el inalienable derecho de escribir sobre cualquier materia, con limitaciones únicas del respeto a la ley, a la moral y a la vida privada.” (Reed, 2002: 287)

Venustiano Carranza, inspirador de la nueva carta Magna, puso un castigo para aquellos periodistas que no estuvieran de acuerdo con la “verdad absoluta” en cuestiones políticas y militares: los viajes de rectificación, que lograban retractar al periodista de lo que había publicado.

Excélsior y El Universal fueron los periódicos a la vanguardia aunque en un momento determinado Excélsior superó por su información y dinámica.

Es así como en la década de los veinte se originó un magnífico camino en la producción periodística, está pasó de ser polémica y proselitista, a ser objetiva y hacer reseñas de acontecimientos.

“Se dice que Obregón fue el primer presidente en contemporizar con los reporteros de los distintos diarios en forma por demás amigable y cortés” (Reed, 2002: 290)

El primero de febrero de 1922, la Compañía Periodística Nacional, S.A. fundó El Universal Gráfico, que aún subsiste, tabloide vespertino que solamente aparecía en días hábiles.

En 1928 nació La Prensa dirigido primero por Don José E. Campos y después por Don Miguel Cantón, “quien le imprimió gran dinamismo y valentía, hasta que los accionistas alarmados por las presiones políticas retiraron su apoyo.” (Reed, 2002: 301)

Muchos periódicos nacían en diversas ciudades del país, pero la mayoría de ellos sólo contaba con tipo movible y con una pequeña prensa, frecuentemente movida a mano. No tenían recursos para pagar agencias internacionales, por lo cual su información era básicamente local. De la ciudad de México recibían un mensaje diario, de cincuenta a cien palabras, con tres o cuatro noticias condensadas, que luego eran infladas con los antecedentes que tenían los directores.

La mayoría de los periódicos de los Estados tenían un tiraje muy reducido, de mil a dos mil ejemplares diarios. Muy pocos lograban rebasar los cinco mil ejemplares.

“En enero de 1936, ya en el régimen del general Lázaro Cárdenas, la Cooperativa Excélsior acordó destinar un fondo de cincuenta mil pesos para fundar Ultimas Noticias” (Reed, 2002: 304)

Posteriormente se convertiría en Novedades y en 1939 se publicó Últimas Noticias Segunda Edición, mejor conocido como La Extra que simplemente nació para mantener informados a los lectores sobre la segunda guerra mundial.

Con estas publicaciones nacen otras que hasta nuestros días siguen en circulación: La Prensa (1928), El Nacional (1929), La Afición (1932), Novedades (1939), The News (1950), El Diario de la Tarde (1957), Esto (1941), Ovaciones (1946), El Sol de México (1960), El Heraldo (1965), Uno Mas Uno (1977), El Financiero (1981), La Jornada (1984), El Economista (1988) y Reforma (1993). (Limón 1998 36)

Durante el régimen cardenista (1934 a 1940), se creo la Productora e Importadora de Papel S. A. (PIPSA), como monopolio estatal para importar todo el papel que consumían los periódicos mexicanos.


10. Siglo XX
Con muy escasa excepcions, la prensa mexicana del siglo XX se sujeta voluntaria e invonlutariamente al control gubernamental y la idea mítica de ese control, y en la cobertura informativa de las razones de Estado, tan amplias como indifinidas. Rigen las supresiones y el ocultamiento. Esto cambia, pero no con la rapidez deseada, y especialmente en las regiones, cuentan en demía la censura empresarial y eclesiástica, cuyas ganas prohibidoras desbordan o por lo menos igualan el celo gubernamental.

En la etapa 1940 – 1958, la de los presidentes Ávila Camacho, Aléman y ruiz Cortines, la prensa y el circuito oral son determinantes, y por eso en un país donde el analfabetismo y el analfabetismo funcional imperan , la opinión pública es casi estrictamente un fenómeno urbano, por más que la red de periódicos locales sea muy amplia.

Si algo trnsformó al extremo la orientación de “la prensa nacional” fue la emergencia de la Guerra Fría, el nombre que tomó entre 1947 y 1989 el enfrentamiento militar, político, ideológico y cultural entre dos grandes bloques: el encabezado por Norteamérica y el presidido por la URSS.

En México la Guerra Fría en su versión norteamericana se adueñó de la mayor parte de la prensa y fomentó climas de histeria que, sorpresivamente, sojuzgaron el imaginario popular y ganaron con rapidez la batalla ideológica y cultural.

Desde la campaña de Miguel Alemán se implantaron los métodos de control y teatralización de la política. A la prensa la beneficiaron cuantiosamente las inserciones pagadas (fotos, gacetillas), la venta de las ochos columnas, los manifiestos de plana entera.

La relación de Alemán con la prensa produjo un modelo válido para los regímenes siguientes: la abundancia de concesiones a los dueños de los periódicos, casi todos capitanes de empresa; la entrega, menos caprichosa de lo que parece, de la publicidad gubernamental; la institución de la autocensura como ahorro de tiempo y telefonazos y el ingreso de los políticos a la celebridad social.

Notimex

Durante la segunda mitad del siglo XX fueron establecidas en México diversas agencias nacionales de noticias que permitieron complementar, con el manejo de la información local, el trabajo de las agencias extranjeras. Entre las pioneras figuran Informex, Amex, CISA y AMSI, ya desaparecidas, así como Notimex, la más antigua de las que actualmente funcionan y también la de mayor capacidad y penetración.

Notimex se creó como sociedad anónima el 20 de agosto de 1968. En la actualidad Notimex vende servicios de texto, radio, televisión y fotografía vía satélite e Internet.

La agencia obtiene el 25% de los impactos de todas las agencias nacionales y extranjeras en la prensa de Distrito Federal y cerca del 50% en la del resto del país.

Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME)

“La fuerza de la palabra” es el lema de la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos, la cual se fundó el 20 de agosto de 1983 con el propósito de impulsar una política informativa basada en el respeto, la independencia y el libre ejercicio del quehacer periodístico, así como de contribuir al desarrollo y fortalecimiento de las casas editoras asociadas.

Está integrada por 88 periódicos, muchos de los cuales son líderes en sus respectivas zonas de influencia, y estiman, conjuntamente, un tiraje de cerca de dos millones de ejemplares diarios que calculan son leídos por casi 8 millones de lectores cada día, asentados en las 200 ciudades, política y económicamente más importante del territorio nacional.


El periodismo a finales de la década de los noventa es muy diferente al que se tenía 20 años antes. Si uno observa un periódico de esa época y de ahora se confirmará que la visión es otra y según algunos estudios existe una tendencia de algunos diarios a ser más plurales, sobre todo en sus páginas editoriales.

La prensa mexicana con el afán de modernizarse y no quedarse atrás con los cambios que sufría el país , tanto en lo político como en lo social, empezó a tener propuestas de periódicos como el Uno más uno y La Jornada que propusieron en aquel entonces hacer un periodismo de búsqueda, cuyos logros fueron combinados por rivalidades y concepciones distintas del trabajo editorial que acabaron en conocidos rompimientos y en menos estruendosos alejamientos.

También se crearon otros diarios especializados como El Financiero y El Economista que sin abandonar sus nichos originarios, llegaron a ser diarios competitivos en el terreno de la información general.

Ya hacia la mitad de los noventa, el interés de diversos grupos empresariales llevó a la metamorfosis de algunos diarios y a la creación de otros, entre los cuales sobresale Reforma que es un periódico especialmente creado para la gente joven, con un diseño visual nunca antes visto en México y que además vino a romper con la mafia de la distribución por parte de los voceadores.


Bibliografía

- Scherer García J., y Monsiváis C., (2003), “Tiempo de saber”, México: Aguilar.

- Caloca Carrasco E., (2003), Recuento Histórico del Periodismo”, México: Instituto Politécnico Nacional.

- Reed Torres L. y Ruiz Castañeda M., (2002), “El periodismo en México. 500 años de Historia”, México: Edamex.

- Navarrete Maya L. y Aguilar Plata B., (2000), “La Prensa en México (1810 – 1915), México: Pearson.

- Toussaint Alcaraz F., (1984), “Escenario de la Prensa en el Porfiriato”, México: Universidad de Colima.

miércoles, 8 de agosto de 2007

lunes, 6 de agosto de 2007

Comunicarte. Periodismo Científico en México




Artículo publicado por:
Mgter. Marisa Avogadro
Catedrática universitaria. Magister en Comunicación y Educación
Revista Razón y Palabra. Número 36. Diciembre 2003

Dentro del espectro de países de americanos, México está considerado uno de los de mayor desarrollo en torno al tema del periodismo científico, tanto en lo que respecta a la divulgación de la ciencia, como así también sobre la producción teórica, difusión del conocimiento, universidades y medios.
Algunos autores señalan al siglo XVIII como los comienzos de esta disciplina en México y destacan a Antonio Alzate, quien se interesaba por el conocimiento y su divulgación.
Mas haciendo un gran salto en el tiempo y remontados a los días actuales, se halla por ejemplo a Luis Estrada y numerosas organizaciones como la Asociación Mexicana de Periodismo Científico (AMPECI), la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICYT), que de manera sostenida realiza congresos nacionales de divulgación, donde abordan estos temas y su relación con los medios informativos, el quehacer universitario y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que es una de las pocas en el mundo que posee una Dirección General de Divulgación de la Ciencia.

Encontramos además el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) que propicia actividades públicas de divulgación, por ejemplo "Los vagones de la ciencia", que se ubican en diferentes lugares del país y se hacen cursos, talleres y prácticas. Además, edita numerosos libros y la revista "Ciencia y Desarrollo". Asimismo, en todo el país, en los centros de ciencias, se efectúan actividades divulgadoras. De manera permanente se organizan en este país congresos, reuniones, encuentros, en universidades, asociaciones, para estudiar estos temas.

El escritor científico Luis Estrada y la profesora Patricia Magaña, de la UNAM, refieren que los riesgos que amenazan la labor de la divulgación en los países de América son los siguientes:
1. El primero es que la improvisación tiende a convertirse en la forma definitiva de trabajar. Muchos creen que cualquiera puede divulgar la ciencia y que esta labor es esencialmente filantrópica.
2. Carencia de escuelas y de otros medios de formación de divulgadores de la ciencia.
3. Creer que el manejo de un medio de comunicación es suficiente para hacer la divulgación científica.
4. Abuso del aspecto lúdico de la comunicación de la ciencia. Hay actividades, en especial algunas dedicadas a los niños, en las que, con el pretexto de dar el conocimiento científico como un asunto fácil y divertido, todo queda reducido a información trivial.
5. Algo que suele olvidarse es que una de las características esenciales de la ciencia es el procedimiento empleado para construirla, un proceso permanente que está siempre sujeto a prueba, tanto en sí mismo cuanto en sus resultados.
6. Otro problema es la estrechez del concepto de cultura en estos países, que, aún habiéndose ampliado últimamente, no comprende todavía a la ciencia. Uno de los propósitos de la divulgación debe ser corregir esta situación.
7. La divulgación de la ciencia que necesitan no puede ser una copia de la que realizan los países más desarrollados sino una parte del proyecto educativo de cada nación.
8. En general, los científicos mexicanos juegan el papel de comunicadores de la ciencia y se involucran en proyectos de libros, artículos en revista, asesoran salas de museos o conceden entrevistas. Este trabajo lo consideran más una labor social a la que destinan generalmente sólo su escaso tiempo libre, y muchos de ellos piensan que son los únicos capaces de hablar de ciencia. La tarea de divulgar es vista como algo secundario o menos valioso, en relación con la investigación". (CALVO HERNANDO; M. 1999: 126/7).

Declaración de Sinaloa, Culiacán, México
Conforme al Anuario 2001 de la Asociación Española de Periodismo Científico, en el marco del Encuentro Nacional de Divulgación Científica, el 25 aniversario de la revista "Ciencia y Desarrollo" y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, resumen la Declaración de Sinaloa, Culiacán, México de la siguiente manera:

"1- La Declaración de Sinaloa afirma que la divulgación científica y tecnológica debe ser considerada un asunto de interés nacional e incluirse en el mismo nivel de importancia que la divulgación, para efectos de financiamiento, búsqueda de recursos y espacios. La investigación y la divulgación científica y tecnológica son factores de diferenciación y de ventajas competitivas en los mercados internacionales y es necesario dar un lugar preponderante a la divulgación de las ciencias en todos los niveles educativos.
"2. Conviene crear una red nacional de divulgación científica o redes u organismos que permitan mejorar el desarrollo de programas de divulgación a nivel nacional. También es necesario desarrollar un programa estratégico derivado del Plan Nacional de Divulgación de la Ciencia y de la Técnica que contenga una descripción del problema actual, objetivo de la divulgación, planeación a corto, medio y largo plazo.
"3. Se requiere desarrollar un inventario y una base de datos nacional sobre medios, espacio, acciones, programas y estrategias de divulgación que sean accesibles a los actores de la divulgación para su consulta, enlaces e intercambios de experiencias, actividades y formación de recursos y abrir líneas de investigación para canalizar los recursos financieros destinados a la formación y programas de divulgación. Se requiere establecer un marco y parámetros de medición para los trabajos de divulgación bajo el consenso de sus actores e instituciones promotoras, considerando entre los criterios de evaluación aquellos de la comunicación que propician una visión más integral que incluya a la educación y a la divulgación.
"4. Se pide también la utilización con mayor fuerza de los medios de comunicación que posean para que desarrollen sistemas de vídeo, comunicación a distancia, videodiscos, software, laboratorios, teatro y otras manifestaciones artísticas, vinculándolos estrechamente con las áreas de divulgación de la ciencia, buscando conseguir mayor impacto en un público más amplio.
"5. Se reconoce que la divulgación ha ganado espacio en los diferentes medios, pero, asimismo, que en la mayor parte de ellos apenas se dan balbuceos. Es necesario que los divulgadores conquisten los escenarios de los medios masivos de comunicación, donde se requiere escribir y hablar sobre temas de interés. Esto significa para la sociedad resolver sus deudas y aplicar los nuevos conocimientos a la solución de sus problemas, y, para el divulgador, la oportunidad deseada, siempre y cuando se explique satisfactoriamente el hecho o fenómeno con respecto a la verdad y al público.
"6. Es necesario que todos los participantes y actores de los procesos de divulgación, académicos, empresarios y funcionarios del gobierno, trabajen conjuntamente para aportar soluciones integrales.
"7. Es conveniente también establecer mecanismos para considerar apoyos a las revistas mexicanas que aún no logran la calificación necesarias para ser incluidas en el padrón de excelencia del CONACYT.
"8. Se considera necesario profesionalizar la actividad de divulgación, por lo que se sugiere a las instituciones de enseñanza superior que institucionalicen e incrementen programas de formación de divulgadores a través de nuevos perfiles en la licenciatura y el posgrado.
"9. Deben considerar como espacios idóneos para divulgar la ciencia los programas multimedia y exhibiciones interactivas y también las casas o espacios para la difusión de cultura.
"10. Se recomienda, asimismo, crear museos temporales, planetarios y exposiciones itinerantes que muestren principios científicos y que sean producto de procesos de enseñanza y aprendizaje, y conseguir un mayor número de programas de divulgación ecológica." (CIENCIA Y TECNOLOGIA EN 2000, págs. 259-260).